¡¡Vamos de boda!!

Ayer fui de boda. La boda mas bonita de todas las bodas bonitas. Pero claro, supongo que mi corazón de madre no me deja sentir otra cosa.

Hace mas o menos un año que empezamos a ir dando forma a esta boda. Nunca antes se me había ocurrido indagar en páginas y blog sobre estos asuntos. A día de hoy creo que puedo hacer una tesis doctoral sobre decoración y detalles para bodas y eventos.

 

 El lugar que eligieron los novios es una finca de un pequeño pueblecito de Guadalajara. Una ceremonia civil, oficiada por la alcaldesa, un encanto de mujer, de esas personas que todo lo facilita. Será porque su nombre es Felicidad, no se, pero buen augurio en acontecimientos como este.

De esta mi primera experiencia en bodas, he comprobado que por mucho que nos esforcemos en controlar hasta el mas mínimo detalle, siempre,siempre, habrá algo de última hora que no salga como habíamos pensado. En nuestro caso fueron varios “algo”, incluido el mal tiempo. Pero, bueno, lo esencial, fue inmejorable.
Disponíamos de diez meses para organizarlo todo. Montones de ideas y la difícil tarea de empezar a seleccionar. Jarrones altos, bajos, medianos, orquídeas, o margaritas, alfombra blanca o dejamos la morada, adornamos las sillas de la ceremonia o se quedan tal cual… 

Entre todos fuimos aportando ideas y preciosos materiales, en especial mi hermana, que es como el almacén de Pontejos y anticuario incluido. De los armarios y cajones fueron saliendo joyitas de la familia, puntillas de las abuelas, de la Tía Teresa, que nadie sabe muy bien quien era, pero que nos ha dejado en herencia verdaderas preciosidades.

 

 Una prenda antigua, otra azul… y por supuesto, la ilusión de todos nosotros para conseguir hacer de este momento un gran día.

El vestido. Ese gran protagonista. Soñado, deseado, mil veces probado, pensado y repensado…
Cada novia tiene su vestido, y el de ella tenía que ser así.
Para las alianzas, encontré una cajita de cristal con el borde dorado en una joyería y le dí esos toques personales que un momento así requiere. Se me ocurrió “contar” en pocas palabras su historia, los lugares mas significativos para ellos.

Los programas de ceremonia, los marcadores de asientos, el menú… compré el papel en una tienda especializada en encuadernación y puse en practica mis pocos conocimientos de algunos cursos que hice, otro poco de PowerPoint, impresión casera…
El programa de ceremonia era un librillo con hojas de diferentes clases de papel. El texto de la portada es la dedicatoria de su padre, una hermosa aria que acompañaría al cierre de la ceremonia. Emotiva, preciosa y genialmente interpretada por el cuarteto Nonamé.
Y, bueno, también pusimos unos pañuelitos que pudieran recoger esas lágrimas que se nos escapan en las bodas

Para indicar la mesa que corresponde a cada grupo de invitados encontré por casualidad un marco de ventana y pensé que si lo tuneaba un poco podría servir.

Las tarjetas, están hechas con troqueles y cartulina, los números son de madera forrada con papel de servilleta (quedaban mejor así que pintados)

Los centros para las mesas, fue la decisión mas difícil. Los primeros fueron unos centros altos preciosos, pero viendo el precio, decidimos que un poco mas bajos también quedarían estupendos. En estas cosas, el precio baja en proporción al tamaño del centro y, aun así, el mas chiquito resulta excesivo, como todo lo que acompaña a la palabra “boda”.

Al final optamos por unos frasquitos de cristal, envases que fuimos juntando de botes de judias, café, garbanzos, etc… Había que decorarlos, claro. Y aquí las abuelas y la Tía Teresa acudieron del mas allá en nuestro socorro. Aparecieron puntillas, cintas de colores, tiras bordadas, telas preciosas de camisones, algunos con mas de cien años…

Cada mesa llevaba un centro distinto, en la misma linea pero de diseño diferente.

Como regalo para los invitados, les dimos unas botellitas de vino, la etiqueta llevaba el dibujo que María Paseli les hizo a los novios, y que ilustró varios aspectos  de la boda. Gracias María.
Y también como regalos, unos cartoncitos con pequeños pendientes hechos con arcilla polimérica. Cada cartoncito iba con una cajita del mismo color.

Había de muchos colores…

Y también unos alfileres de un modelo que vi en una tienda de Bilbao
Los alfileres están realizados con botones forrados, algunos con telas de los camisones de la Tía Teresa y luego impresos con sellos y tinta para telas y los blanco y negro con telas que compre por internet.

 

Cada alfiler iba en su cajita…
Fue un día inolvidable. Mereció la pena tanto trabajo. Gracias a todos los que estuvisteis a nuestro lado.

2 thoughts on “¡¡Vamos de boda!!

  1. Qué preciosidad de reportaje! Gracias por la mención tan cariñosa 🙂 Desde luego fue un día lleno de detalles y de amor que creo que todos recordaremos siempre. El trabajo que hicisteis tía y madre no se puede pagar, no he visto una boda más bonita en mi vida. Vamos, que quedó monísmo 😉
    Un beso muy grande,
    María Paseli

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