Caramelos

Creo que fue mi padre quien despertó en mi el amor por los colores, y bueno, si hacemos caso a Freud, el amor en general

Recuerdo cuando era pequeña, a mi padre trabajado en la mesa del comedor. Dibujaba planos. Por aquel entonces no había ordenadores ni impresoras, ni  programas de diseño gráfico. Había tira-lineas, lápices de colores, pocillos donde disolver las barras de pintura, difuminos, papel secante… Yo me sentaba debajo de la mesa y mi padre me iba dando pinturas, colores, preciosos colores…

Y mi padre, pacientemente, trazaba las lineas, coloreaba, raspaba con una cuchilla, sacaba punta a los lapiceros, lapiceros de colores, preciosos colores. Y yo, quedaba fascinada.

El detalle del cierre, está realizado taladrando para hacer el orificio que luego se decora con una tacha de ojal por donde se mete una goma elástica . El corazón es de madera pintado en blanco y lunares grises.

Me gusta el matiz que deja la pintura de efecto tiza y su textura

El estarcido está realizado con pasta de efecto relieve, que es una especie de masilla parecida a la que se utiliza para rellenar grietas y alisar paredes, pero un poco mas fina y liquida. Hay varias marcas, yo utilizo la de Dayka porque seca rápido.
Las plantillas son diseño de Quedomonísimo.

Chocolate

De esos placeres que nos da la vida, uno es el chocolate. Por lo menos para mi.
Cajas de madera de pino, de 20x20x9cm. Están decoradas con pintura efecto tiza y con tinte  para madera al agua.

Las plantillas de estarcido son diseño de QuedoMonísimo, así como el detalle del botón. El accesorio de las flores es de Dayka.

El detalle de corazones está realizado con corazones de madera pintados

Esta caja es para un regalo, para el cumple de mi hermano, que también le encanta el chocolate, que como podéis ver, también es de diseño.

Noches de Boda…

Que todas las noches sean noches de boda, que todas las lunas sean lunas de miel…  Que preciosa canción!!! y si es en la versión Sabina-Chabela, es lo mas, dan ganas de casarse.

Una de mis hijas tenía una boda de unos amigos, y me encargó unas cajitas para regalarles, de esas en las que luego se meten cositas llenas de corazón. Como los novios son franceses, pues las plantillas para el estarcido las hice en ese precioso idioma. Elegí un diseño medio rustico-vintage porque, según me comentó mi hija, es lo que les va a los novios.Por eso los accesorios que las decoran son de yute. Los corazones están realizados con cartón forrado de tela de arpillera para encuadernar libros, he elegido ésta porque la textura es mas fina. Están decoradas con tinte al agua color castaño y pintura efecto tiza blanco roto

La bicicleta es una figura DM de Dayka. La tira de corazones es diseño propio realizado con la Silhoutte Cameo, un plotter (ese que os dije en otra entrada que es tan maravilloso…)

Las plantillas están personalizadas, diseñadas por Quedomonísimo. El estarcido está realizado con pasta de relieve y matizado con pintura tono Saco.

¡¡Vamos de boda!!

Ayer fui de boda. La boda mas bonita de todas las bodas bonitas. Pero claro, supongo que mi corazón de madre no me deja sentir otra cosa.

Hace mas o menos un año que empezamos a ir dando forma a esta boda. Nunca antes se me había ocurrido indagar en páginas y blog sobre estos asuntos. A día de hoy creo que puedo hacer una tesis doctoral sobre decoración y detalles para bodas y eventos.

 

 El lugar que eligieron los novios es una finca de un pequeño pueblecito de Guadalajara. Una ceremonia civil, oficiada por la alcaldesa, un encanto de mujer, de esas personas que todo lo facilita. Será porque su nombre es Felicidad, no se, pero buen augurio en acontecimientos como este.

De esta mi primera experiencia en bodas, he comprobado que por mucho que nos esforcemos en controlar hasta el mas mínimo detalle, siempre,siempre, habrá algo de última hora que no salga como habíamos pensado. En nuestro caso fueron varios “algo”, incluido el mal tiempo. Pero, bueno, lo esencial, fue inmejorable.
Disponíamos de diez meses para organizarlo todo. Montones de ideas y la difícil tarea de empezar a seleccionar. Jarrones altos, bajos, medianos, orquídeas, o margaritas, alfombra blanca o dejamos la morada, adornamos las sillas de la ceremonia o se quedan tal cual… 

Entre todos fuimos aportando ideas y preciosos materiales, en especial mi hermana, que es como el almacén de Pontejos y anticuario incluido. De los armarios y cajones fueron saliendo joyitas de la familia, puntillas de las abuelas, de la Tía Teresa, que nadie sabe muy bien quien era, pero que nos ha dejado en herencia verdaderas preciosidades.

 

 Una prenda antigua, otra azul… y por supuesto, la ilusión de todos nosotros para conseguir hacer de este momento un gran día.

El vestido. Ese gran protagonista. Soñado, deseado, mil veces probado, pensado y repensado…
Cada novia tiene su vestido, y el de ella tenía que ser así.
Para las alianzas, encontré una cajita de cristal con el borde dorado en una joyería y le dí esos toques personales que un momento así requiere. Se me ocurrió “contar” en pocas palabras su historia, los lugares mas significativos para ellos.

Los programas de ceremonia, los marcadores de asientos, el menú… compré el papel en una tienda especializada en encuadernación y puse en practica mis pocos conocimientos de algunos cursos que hice, otro poco de PowerPoint, impresión casera…
El programa de ceremonia era un librillo con hojas de diferentes clases de papel. El texto de la portada es la dedicatoria de su padre, una hermosa aria que acompañaría al cierre de la ceremonia. Emotiva, preciosa y genialmente interpretada por el cuarteto Nonamé.
Y, bueno, también pusimos unos pañuelitos que pudieran recoger esas lágrimas que se nos escapan en las bodas

Para indicar la mesa que corresponde a cada grupo de invitados encontré por casualidad un marco de ventana y pensé que si lo tuneaba un poco podría servir.

Las tarjetas, están hechas con troqueles y cartulina, los números son de madera forrada con papel de servilleta (quedaban mejor así que pintados)

Los centros para las mesas, fue la decisión mas difícil. Los primeros fueron unos centros altos preciosos, pero viendo el precio, decidimos que un poco mas bajos también quedarían estupendos. En estas cosas, el precio baja en proporción al tamaño del centro y, aun así, el mas chiquito resulta excesivo, como todo lo que acompaña a la palabra “boda”.

Al final optamos por unos frasquitos de cristal, envases que fuimos juntando de botes de judias, café, garbanzos, etc… Había que decorarlos, claro. Y aquí las abuelas y la Tía Teresa acudieron del mas allá en nuestro socorro. Aparecieron puntillas, cintas de colores, tiras bordadas, telas preciosas de camisones, algunos con mas de cien años…

Cada mesa llevaba un centro distinto, en la misma linea pero de diseño diferente.

Como regalo para los invitados, les dimos unas botellitas de vino, la etiqueta llevaba el dibujo que María Paseli les hizo a los novios, y que ilustró varios aspectos  de la boda. Gracias María.
Y también como regalos, unos cartoncitos con pequeños pendientes hechos con arcilla polimérica. Cada cartoncito iba con una cajita del mismo color.

Había de muchos colores…

Y también unos alfileres de un modelo que vi en una tienda de Bilbao
Los alfileres están realizados con botones forrados, algunos con telas de los camisones de la Tía Teresa y luego impresos con sellos y tinta para telas y los blanco y negro con telas que compre por internet.

 

Cada alfiler iba en su cajita…
Fue un día inolvidable. Mereció la pena tanto trabajo. Gracias a todos los que estuvisteis a nuestro lado.