The history of the Oxeye Daisy

Hoy entra oficialmente la primavera. Y en su honor he puesto esta entrada llenita de margaritas. Es una de las flores que mas me gusta, en todas sus variantes.

Recuerdo que de niña, en primavera y verano mi padre nos llevaba a un sitio precioso de la provincia de Jaén. Se llamaba, y tal vez aún se llame, La Aliseda. Por Abril y Mayo se llenaba de margaritas y amapolas. Uno de esos espectáculos preciosos que nos regala la vida.

 

En una de las servilletas que he encontrado para decorar un platito de cristal he descubierto la historia de Daisy.

 

 

Daisy es una margarita de la familia “Ojo de buey”. Son esas florecillas pequeñitas, blancas o amarillas que encontramos por los campos, esas que solemos llamar “manzanilla”. Parece que hay unas docientas especies de margaritas. Las ojo de buey dicen que son amadas y odiadas a la vez. Ya veis, como la vida misma. La razón de ello, es que hubo un tiempo en que fueron una plaga sobre los pastos y cosechas de Europa.

 

 

 

 

Esta es una de las primeras cajitas(la segunda o tercera) que hice cuando descubrí por casualidad el mundo del decoupage. En realidad no es un trabajo de decoupage, pues está forrada con papel de pliego que es mucho mas grueso que una servilleta, está a medio camino entre una cartulina y una servilleta. La etiqueta está hecha con el powerpoint y las margaritas que decoran la tapa ni recuerdo de donde las saqué. Tengo especial cariño a esta y otras cajitas que hice en mis inicios. Me gusta conservarlas, son parte de mi pasado, de mis recuerdos, por lo tanto, de mi misma, como La Aliseda.

 

 

Para el proceso de elaboración os remito a otras entradas donde explico la técnica del decoupage en madera y en vidrio.

La loza y el decoupage

Me encantaría poder trabajar la cerámica. Las arcillas, los barros, la porcelana, el vidrio… decorar con esmaltes y pigmentos de los de verdad. Pero claro, todo esto supone instalar y manejar materiales y herramientas que requieren de espacios físicos preparados para ello y mi familia no está dispuesta a consentir que sustituya parte del mobiliario por tornos y hornos que alcancen los 1200º en plan calderas del Titanic. Yo les comprendo y acepto las limitaciones que la realidad me impone. De momento me contento con las escasas clases de cerámica a las que una vez por semana asisto, pues mis otros quehaceres no me dejan mas tiempo para dedicarme a estos mis placeres.

 

Decorar objetos de loza o porcelana con pinturas cerámicas frías (de baja temperatura 160º-180º, o sea, horno casero) mezcladas con decoupage u otras técnicas, sólo tiene de común con el arte de la cerámica el soporte que utilizamos. Nos movemos en el terreno de “las manualidades”, artes menores pero igual de complejas,  bonitas, divertidas y muy creativas.

 

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